UN HOMBRE MURIÓ Y SU PERRO VUELVE CADA DÍA A BUSCARLO EN UN HOSPITAL DE CÓRDOBA

DATO EXTRA | Hace tres meses, un hombre de 57 años llegó al Hospital San Antonio de Padua de Río Cuarto, en la provincia de Córdoba, a someterse a una intervención quirúrgica de complejidad.


Llegó junto a su fiel compañero y amigo, un perro negro con manchas blancas en su pecho, su cara, las patas y la punta de la cola. Por el pelaje oscuro que rodea sus ojos, formando una especie de parches, se ganó un apodo: Pirata.

El dueño no resistió la operación y murió. Pero su fiel amigo –de una nobleza comparable a Sandokán, el Tigre de la Malasia; y a Emilio di Roccanegra, el Corsario Negro–, lo sigue esperarando todos los días en la puerta de la habitación 404, donde el hombre estuvo internado. "Desde que llegó con su dueño, nunca más se fue. Da vueltas por el cuarto piso como buscándolo. Y durante horas, se echa o se queda sentado en la puerta de la habitación 404; ya nos acostumbramos a verlo por acá, es manso y no molesta", le contó a Clarín una de las supervisoras de ese piso del hospital de Río Cuarto.

Las autoridades del Hospital San Antonio de Padua dispusieron que el fiel amigo fuera devuelto a su hogar; pero todas las veces que lo sacaron del edificio, regresó al cuarto piso a esperar a su amo.

"Pirata es uno más de nosotros, nos encariñamos, le damos comida, agua. Y los pacientes también lo miman. No sabemos cómo se llama, nosotros lo bautizamos Pirata por los parches en los ojos; no sabemos si su dueño también le había puesto así", agregó uno de los enfermeros del cuarto piso.

Una paciente ambulatoria le contó a Telediario Digital: "Es muy bueno. Lo quisieron sacar una vez y regresó. Su historia es triste y muy linda a la vez, porque sigue buscando a su dueño".

Luego de que la situación de Pirata se viralizara, en las últimas horas Federico Sassaroli (32) llegó al hospital de Río Cuarto y les solicitó a las autoridades si podía quedarse con el animal: "Vi la historia de Pirata en la tele, es conmovedor el amor de este perro por su dueño; así que yo decidí darle mi amor a él, para que tenga nuevamente un hogar", le contó este comerciante riocuartense a Clarín.

Ayer, Federico intentó llevar a Pirata a su nueva casa, pero el perro lloró de tristeza: "No se quiere ir del hospital, yo tengo dos perros en casa, siempre me gustaron los animales y quería darle un nuevo hogar a Pirata. Cuando comenzó a llorar lo traje de nuevo. Mañana (por hoy) voy a intentar llevarlo de nuevo; pero me da mucha pena. Y no quiero que se muera de tristeza".

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