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10 FORMAS DE ENGAÑAR AL ESTÓMAGO

DATO EXTRA | ¿Se te hace difícil controlar el hambre y cumplir con tu dieta? No sos la primera ni la última persona que sufre este problema. A menudo el apetito está asociado a las costumbres, los hábitos adquiridos, la ansiedad u otros estímulos que el cerebro traduce en unas ganas tremendas de atacar la heladera. ¡Hay una forma de controlarlo! Los expertos recomiendan ciertos tips para engañar el estómago y no ingerir calorías de más:



Agua
Antes de cada comida, bebé un abundante vaso de agua. De la misma forma, cuando sientas ganas de comerte un snack, opta por beber abundante agua. El agua llena momentáneamente el estómago para la calmar la ansiedad. Si bien no te quitará el apetito, hará que comas con más tranquilidad y puedas controlar mejor las cantidades.

Caramelos ácidos light
Un caramelo ácido light aporta muy pocas calorías y entretiene a tu boca durante algunos minutos. Llevá siempre en tu cartera unos caramelos dietéticos para llevarte a la boca cuando te invada la ansiedad entre comidas.

Pepinillos
Los pepinillos y pickles en vinagre tienen entre 10 y 20 calorías por cada 100 gramos, lo que los transforma en un snack aliado en tu alimentación si estás cuidando tu peso. Además, son riquísimos.

Vegetales crudos como snacks
Si vas a ver una película y necesitás comer algo frente a la pantalla, olvídate de las palomitas de maíz o los snacks grasosos y opta por vegetales crudos. Prepara una bandeja con bastoncitos de zanahoria, apio, hojas de repollo o lechuga. Son crujientes y sabrosos, y no te harán engordar.

Sopa
Al igual que el agua, la sopa ayuda a ocupar el estómago antes de las comidas. Optá por un caldo o sopa de verduras bajo en sal, para evitar la retención de líquidos.

Una taza de té
Si a media mañana deseás con todas tus fuerzas que llegue el mediodía para atacar el almuerzo, tomá una infusión. Pero no cualquier infusión aburrida: existe una amplia variedad de tés que puedes elegir y rotar de acuerdo al día: té verde, de hierbas, frutos rojos, naranja, canela o jengibre. Hacé de ese momento una oportunidad para probar nuevos sabores.

Cepillate los dientes
Después de las comidas cepillate los dientes con una pasta dental mentolada. Es una manera de poner un punto final a tu almuerzo o cena. Con la boca limpia es menos probable que te tientes y sigas comiendo postres, snacks o comidas que te pueden hacer engordar.

Usá condimentos
Está comprobado que las comidas que involucran muchas especias o sabores picantes tienden a saciar más. Reduce la cantidad de sal con la que condimentas tus comidas y prueba nuevas especias y chiles para hacer que tus platos se vuelvan más gustosos y te llenen más.

Platos pequeños
Cuando te vayas a servir un plato, sé mesurada. A menudo nos servimos enormes platos y los comemos enteros, sin detectar que nuestro apetito ya había sido saciado con sólo la mitad de esa porción. Sirve porciones pequeñas y come despacio. Mastica cada bocado y aprende a registrar la saciedad de tu estómago antes de devorar un plato gigante.

Cena liviana antes de salir
Si vas a ir a una fiesta en la que habrá comidas grasosas en abundancia y no quieres caer en la tentación, cena un plato liviano antes de salir. Con el estómago lleno, te será más fácil controlarte ante las bandejas de comida y estarás satisfecha con uno o dos bocados.

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