EN UN PUEBLO DE 300 HABITANTES APARECIERON 400 PERROS ENVENENADOS: HAY PSICOSIS

[ WWW.DATOEXTRA.COM.AR ] Ignacio Correas tiene más perros envenenados que vecinos: ahora tres chicos se intoxicaron por salvar a sus mascotas, las madres no dejan salir a sus hijos a la calle.




Hace un año empezaron los primeros casos y hoy, ya son al menos 400 los animales envenados en Ignacio Correas, un pueblo de unos 300 habitantes en La Plata. Sin embargo ahora, ya no sólo por los perros están preocupados los vecinos. También están en peligro los chicos.
Se trata de una chica, su hermana y su novio. Quisieron salvar a su perra, le pusieron un suero fisiológico en la boca para que vomite, tocaron la baba del animal y así entraron en contacto con el veneno. En cuestión de horas aparecieron los síntomas. Se les empezó a hinchar la boca, perdieron sensibilidad en las manos y aunque están fuera de peligro, los tres tuvieron que ser hospitalizados.

“El veneno es residual y dura tres días”, señaló a TN Simón, un vecino de la zona. El hombre explicó además que por su toxicidad es una sustancia que ya fue prohibida en Europa y en Estados Unidos y que hasta su olor “es nauseabundo y marea. En Correas tenemos un asesino”, aseguró el vecino. El problema es que no se sabe quién es. Ni si puede ser más de uno. Porque el 8 de junio pasado detuvieron a un agricultor acusado de haber envenenado a por lo menos 200 perros entre enero y marzo. Pero la matanza no se detuvo. La semana pasada aparecieron otros seis animales muertos cerca de una escuela primaria.

“Es una bomba de tiempo”, afirmó Simón. Hay miedo y la gente ya no deja que los chicos salgan a la calle. Casi como si se tratara de una película de terror, encerrados en su propio pueblo.
“Acá no hay robos, no hay nada. Mis hijos salían a la calle y jugaban afuera con amigos todos los días. Hoy tenemos miedo de que estén tocando a un animal muerto o se metan cerca de una zanja contaminada”, relató Simón. “Llegamos a contar 15 perros muertos tirados en el camino en un recorrido de diez cuadras”, agregó.

los padres no paran de darles indicaciones para que no se revuelquen en el pasto, que no toquen animales, que no tomen cosas del suelo o que se laven las manos a cada rato. “Acá hay un jardín y una escuela, los chicos tienen huerta, manipulan tierra, dentro de la escuela tenían mascotas, que murieron”, cuenta una vecina.

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